

La capital cordobesa se enclava en la comarca del mismo nombre, junto a las cercanas localidades de Obejo, Villaviciosa y Villaharta. Antaño, el Guadalquivir era navegable hasta Córdoba, pero en la actualidad impiden su navegabilidad los procesos sedimentarios siguientes a la erosión, las aceñas y sus azudes, la regulación de los pantanos y sus presas, los aprovechamientos regables y las obras de encauzamiento.
Historia
La situación estratégica de la capital cordobesa permite constatar la presencia de población en sus inmediaciones desde el Neolítico, tal como se pone de manifiesto con los vestigios de primitivas civilizaciones en Medina Azahara, y el hallazgo de cuarzos atípicos en las canteras explotadas por la sociedad Asland, en Valdeazores. Los yacimientos de 'La colina de los quemados', situada en el interior urbano de Córdoba, constituye un magnífico testimonio de antiguos imperios y civilizaciones, de cuya gloria participó Córdoba, antes de erigirse en la capital del Califato de los 'Omeya', en Al-Andalus. De este modo, Córdoba vivirá la prosperidad del imperio tartésico, sustituido mas tarde por la civilización turdetana, que conocerá una época de florecimiento económico en el periodo cartaginés. Por lo que respecta al pueblo ibérico, un legado muy significativo de esa cultura son las figurillas humanas que han aflorado en la capital. Merced a los numerosos contactos culturales y económicos que confluyen en Córdoba, ésta será una de las provincias más romanizadas de la península, aunque como reducto ibérico, se resistirá bastante a la latinización en un principio. Conservará incluso el nombre ibérico de 'Córduba'. Durante los siglos de dominio árabe, Córdoba conoció su momento de mayor prosperidad y relevancia política y cultural, muy especialmente, bajo los reinados de Abderramán III y de su hijo, Al Hakem II. El primero emprendió la reunificación de la España musulmana e instauró el Califato de Córdoba, impulsado por la amenaza que representa el establecimiento de un califato con ambiciones expansionistas en Egipto, que ponía en peligro la posición andaluza en el norte de África. Con la muerte de Abderramán III se clausuró uno de los reinados más largos y prósperos que se conocen en la historia de España. A él le debe Córdoba el honor de haber constado en los anales de esa época como la ciudad occidental más floreciente, y el haberse beneficiado y embellecido con importantes obras de las cuales la más trascendental es la ciudad (hoy en ruinas) de Medina Azahara.
Monumentos
Mezquita Aljama. Se considera la obra máxima
del arte califal en Al-Andalus. Casi dos años después de la
reconquista de la ciudad a cargo de Fernando II 'El Santo', la mezquita sufrió
una serie de reformas emprendidas por el obispo Manrique, que culminarían
con la construcción de la catedral cristiana dentro de la fábrica
de templo. Museo Arqueológico. Ubicado en el Palacio renacentista de
los Paez.
Iglesia de San Miguel. Es una de las iglesias fernandinas menos transformadas.
Iglesia de La Magdalena. Es la iglesia fernandina más primitiva de
todas y la que más fielmente conserva la factura original.
Iglesia de San Lorenzo y San Pablo. Ubicada sobre un yacimiento romano, es
la más monumental de las iglesias y conserva una bella capilla del
siglo XV.
Sinagoga de la Judería.
Gastronomía
Platos: Churrasco, manitas de cerdo, rabos de toro, picadillos de tomate, salmorejo, patatas en adobillo y gazpacho de ajoblanco.
Fiestas
San Rafael. Celebrado el 24 de octubre.
Velá de la Fuensanta. Del 6 al 9 de septiembre, en la que la alegría
se riega con buen vino cordobés.
Feria de Nuestra Señora de la Salud. Celebrada del 25 al 31 de mayo.
Turismo
Museo de Julio Romero de Torres. Situada en
el espacio perteneciente a la casa familiar.
Museo de Bellas Artes.
Gran Teatro. Cuenta con una importantísima y variada programación
durante todo el año.