
MAIMÓNIDES
Maimónides, contracción de Rabi Moisés ben Maimón, fue el rabino más celebre de la Edad Media. Nació en Córdoba el 30 de marzo de 1135. Era descendiente de una distinguida familia. Su padre, miembro de la Academia Rabínica de Córdoba, le instruyó sobre ciencias judaicas, matemáticas y astronomía. Algunos maestros árabes y judíos completaron su formación en materias tales como filosofía y medicina. El joven Maimónides unía a su natural talento, unas inagotables ansias de aprender, una voluntad férrea y una gran pureza de costumbres.
Las persecuciones religiosas de los almohades que en 1148 conquistaron Córdoba, le obligaron junto a su familia a huir a Fez durante los años 1159 o 1160, después de un peregrinar por algunas ciudades de España. También tuvo que huir de Fez por causa de las intransigencia religiosa, traslandándose a San Juan de Acre en 1165, Jerusalén, Hebrón, Egipto, fijando finalmente su residencia, primero en Alejandría despues en El Fustât (actual El Cairo).
Maimónides pudo dedicarse en un principio tranquilamente a los estudios científicos, ya que su hermano David le prestaba la ayuda material necesaria. Pero a causa de un desgraciado accidente en el que su hermano David falleció, perdiendo además todos sus bienes, Maimónides se vio obligado a ejercer la profesión de médico para garantizar su subsistencia. Tal era su fama y sabiduría en el ejercicio de la medicina que pronto fue nombrado médico de cabecera del sultán Saladino y jefe de la Comunidad judía de Egipto.
A pesar de su agitada vida había adquirido profundos conocimientos de las ciencias judaicas y árabes, de la filosofía griega, especialmente la aristotélica y de la medicina. Sus trabajos intelectuales versaron sobre la interpretación de la Biblia y del Talmud, sobre filosofía, matemáticas, astronomía, medicina, cuestiones científicas de la época, etc.
Sus tres principales obras son:
1ª) Un comentario a la Mischnah (terminado en 1168) titulado Siraj (Dilucidación).
2ª) Dalalat-al-Häirin (hacia 1190), explicación filosófica del judaísmo, que tradujo por primera vez al hebreo Samuel ibn Tibbon (hacia 1204) con el título de More nebuchim (Guía de los Extraviados). Esta obra fue ampliamente admirada tanto por musulmanes como por cristianos (entre los que se citan a Alberto Magno y Tomás de Aquino). Esta obra está considerada sin duda como la más importante del Maimónides filósofo. En ella, el autor se dirige a los que, habiendo buscado inútilmente una conciliación entre el sentido literal de las escrituras y las verdades racionales, permanecen en la duda y la inquietud. Maimónides, acude en caso de conflicto entre la razón y la fe, a la interpretación alegórica.
3ª) Mischné-Torah (Repetición de la ley), titulada más tarde Jahd hazagah (Mano fuerte),terminada sobre 1178 y 1180, es la obra más voluminosa de Maimónides. Se trata de un compendio rigurosamente científico de la materia religiosa y jurídica de toda la legislación judaica.
Entre los escritos de menor importancia de Maimónides podemos citar:
Iggeret ha-Schemad, que trata de si el islamismo es una religión idolátrica.
Iggeret Teman o Petah Tikwah (Puerta de la Esperanza), carta a los judíos perseguidos del Yemen.
Maamar Tehiyah ha-Metim , sobre la resurrección de los muertos.
Cheschbon ha-Ibbur , sobre el calendario judio.
Kitab al-Faraid, Mkalad fi al-Tauhid, sobre la unidad de Dios.
Ma-Kalah fi al-Saadah, sobre la felicidad, etc.
Entre sus obras de medicina figuran resúmenes, traducciones, y comentarios a las obras de Hipócrates, Galeno, Avicena, Alrasi, Alsusi y Abenmaisué.
De materia religiosa y moral dejó las siguientes: De Idolatria, De Poenitentia, De Jejuniis Hebraeorum, De iure pauperis et peregrinis, De cultu divino, de synedriis et poenis Hebraeorum, etc.
La influencia de Maimónides fue extraordinaria y se ejerció, no solo sobre los judíos, sino también sobre los cristianos y en general en filosofía religiosa de la Edad Media. De Maimónides arranca el movimiento intelectual judaico de los siglos XIII y XIV; que se extendió por España y el Sur de Francia. Él fue quién encauzó la cultura de su pueblo, iniciándola en la ciencia y en la filosofía de los griegos a los árabes.
Como se decía popularmente: a Mose ad Mosen, non est maior hoc Mose.
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