miércoles, 14 de mayo de 2008        Asociación Cultural Nueva Acrópolis en Córdoba
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MARCO ANNEO LUCANO

    Marco Anneo Lucano nació en Córdoba el año 39 d.C. y murió en el año 65. De ilustre linaje, pertenecía a la familia de los Sénecas. Era hijo de Anneo Mela, nieto de Séneca el Retórico y sobrino de Séneca. Muy joven fue llevado a Roma, donde se educó. Fueron sus maestros el gramático Remio Palemón, el retórico Virgilio Flavo y el filósofo estoico Anneo Cornuto. Su tío Séneca, al regresar del destierrro, se encargó de la educación del joven Lucano, al que colocó junto a Nerón, de quién fue nombrado preceptor. La afición por la poesía y la similar edad contribuyeron a cimentar entre ambos jóvenes una firme amistad, solo rota después por la rivalidad poética.

    Al subir Nerón al trono, Lucano fue llamado a la corte, y apenas revestido de la pretexta, fue nombrado cuestor del príncipe y más tarde augur. El poeta agradeció estas concesiones con un Elogio a Nerón , presentado a un concurso literario y que constituyó uno de sus primeros éxitos.

    A los veinte años, Lucano había llegado a la cúspide de la fortuna y de la celebridad. Se distinguía como orador, como poeta épico y como autor dramático. En aquella época, mientras comenzaba a gestar su Farsalia , compuso la epopeya Príamo recobrando los restos de Héctor, el poema Incendio de Roma y una tragedia que obtuvo un gran éxito. Esto excitó la envidia de Nerón. Un poema de Lucano titulado Bajada de Orfeo a los Infiernos, obtuvo los aplausos y el premio en un concurso en el que tomaba parte el emperador con un poema describiendo las transformaciones de Niobe. Ello provocó las iras de Nerón que prohibió al poeta volver a declamar en público y significó la ruptura de aquella amistad que comenzó en la infancia.

    Lucano no se resignó a la desgracia y tornó en groseros insultos, todas las alabanzas que prodigara a Nerón, llegando incluso a participar en la conjura de Pisón, tramada en Roma en el año 65 de nuestra era. Descubierto el complot fueron detenidos Séneca, Lucano y su madre Acilia. El poeta negó al principio toda complicidad, pero a la vista del tormento que le preparaban y ante la esperanza de salvar la vida, llegó a denunciar a su propia madre. Ello le valió la gracia del emperador de elegir la clase de muerte. Como Séneca, pidió abrirse la venas, y mientras la vida abandonaba su cuerpo, recitó con fogosidad sus propios versos. Murió a la edad de veintiseis años.

    A pesar de su corta de vida su labor poética fue fructífera. Compuso un gran número de poemas de los cuales sólo conocemos: El Incendio de Troya, El Catálogo de las heroínas, la Lira de Héctor, Orfeo, Las Saturnales, las Sylvas, en 10 libros, y una tragedia titulada Medea, de todas las cuales se salvó únicamente el poema épico-histórico Farsalia.

    Esta obra tiene por tema la guerra de César y Pompeyo, desde el principio hasta el sitio de Alejandría. Sin duda alguna el poema está inconcluso, pues el décimo y último canto acaba en medio de una narración., y parece natural que el poeta tuviera el propósito de incluir en el poema la famosa batalla que le da nombre. En este poema Lucano desarrolla el argumento sin separarse de la historia y siguiendo el orden cronológico. Es por lo tanto un poema épico-histórico.

    Menéndez y Pelayo en su Historia de la Poesía Castellana en la Edad Media afirma: "¿Quién ha de negar que la Farsalia , además de haber sido para los modernos el tipo de la epopeya histórico-política, era un poema novísimo por el alarde y el abuso del detalle pintoresco, por la entonación solemne y enfática, por el pesimismo sentencioso y principalmente por la concepción de lo divino, tan diversa de la concepción homérica y virgiliana? Poema abstracto y triste el de Lucano, árido en medio de la afectada prodigalidad de color; poema sin dioses ni ciudad romana, pero henchido de misteriosos presentimientos románticos, y alumbrado de vez en cuando por la misteriosa luz de las supersticiones druídicas y orientales. Recuérdense los terribles cuadros de la hechicera de Tesalia y de la evocación del cuerpo muerto, o bien los prodigios del bosque sagrado de Marsella, y se comprenderá hasta qué punto es poeta moderno Lucano, y que no ha sido mera ingeniosidad de la crítica el suponer que, no ya solo el arte de Góngora, sino el arte de Víctor Hugo, se hallan en él en germen".


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* Marco Anneo, Lucano