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ARTÍCULOS
En esta sección incluimos artículos variados sobre arte, filosofía, poesía, ensayos, etc.


Especial Julio Romero de Torres (II)
Primeros años, primeros lienzos (1874-1908)

Autor: José Carlos Romero ©

Comentarios a este artículo

    Julio Romero de Torres nace en Córdoba el 9 de noviembre de 1874 en el Museo Provincial de Bellas Artes. Su padre, Rafael Romero Barros, fue el fundador del Museo Arqueológico y profesor y director de la Escuela Provincial de Bellas Artes. Él mismo pintor de paisajes y escenas costumbristas, iniciaría a su hijo, desde muy temprana edad, en los misterios de la forma y el color. Se matricula en el Conservatorio de Música para estudiar solfeo. La pasión por la música y por el cante hondo no le abandonarían en toda la vida. Obtiene, con catorce años, sus primeros premios de pintura. La primera pintura fechada que tenemos es del 1889, Cabeza de árabe a la que seguirían títulos como La huerta de Morales. Publica, con diecisiete años, sus primeros dibujos en el Almanaque del Diario Córdoba. Comienza a trabajar realizando ilustraciones para periódicos y revistas de Madrid y de Córdoba.

conciencia tranquila    En 1895 se presenta por primera vez a la Exposición Nacional de Bellas Artes, en el Palacio del Retiro, con el cuadro titulado “¡Mira que bonita era!” titulo extraído de un famoso verso de una soleá. Aparecen ya en este cuadro los pilares de su pintura: la tragedia, el cante y la mujer. Un año después ayuda a restaurar la cubierta de la Mezquita Catedral. Pinta, concursando para obtener una beca en la Academia española en Roma, “Conciencia tranquila”, imagen de un anarquista detenido ante su familia mientras registran su habitación. Y termina, en 1897, un cartel para la Feria de Nuestra Señora de la Salud, el primero de una larga serie de carteles para Ferias, que aún hoy son obligada referencia para las Ferias de Córdoba. En una particular combinación de modernismo y art decó, donde, como siempre, el alma de su pintura es la mujer y unos paisajes de ensueño.

    En 1899 se casa con Francisca Pellicer, matrimonio del que nacerán tres hijos -Rafael, Amalia y María- a quienes convertiría en modelos de algunas de sus obras más conocidas. Enseña en la cátedra de Colorido, Dibujo y Copia de Antiguo y Modelo Vivo. Continúa en estos años los encargos particulares sin encontrar aún un estilo propio. Es entonces que, amante del cante hondo, comienza a frecuentar las tabernas de Córdoba.

    "Hubo una etapa de diez años en Córdoba, durante los cuales me entregué por completo a este género de vida. Había ya pintado un poco... Hice algunas cosillas; pero llega luego para mí un periodo de desaliento artístico, dejo de pintar y estoy durante unos años apartado de los lienzos y entregado a una vida bullanguera. Al cabo de este tiempo torno a la paleta y a los pinceles, ya con total y decidido entusiasmo, más sin dejar por eso mi afición al flamenco (...) No eran la clásica juerga estéril, banal y vacía; en ellas yo observaba y sentía y temblaba de emoción ante una petenera bien cantada o ante el vértigo final de un baile”

    Son años en que ilustra portadas e interiores de libros, como Tierra Andaluza y A la sombra de la mezquita, escrito por su cuñado Julio Pellicer; o En carne viva de El Caballero Audaz. Destacar también en estos años el inicio de los álbumes llamados “ejercicios de inspiración”, donde se reproducen importantes obras de arte europeas..

    Viaja en 1903 a Marruecos, de donde surgirán los motivos para obras como La morita, Calle de Tánger y Éscena Arabe de Mercado. Viaja también, un año después, a París y a los Países Bajos, buscando las hebras del hilo vital de su pintura. Frecuenta, en Madrid, las tertulias del Nuevo Café de Levante donde conoce a quien sería su más íntimo amigo y maestro, Ramón María del Valle Inclán y se relaciona con la llamada “Academia de poesía modernista”, presidida por Antonio y Manuel Machado. En este Nuevo Café del Levante conocería también a los autores de la “Generación del 98”: los hermanos Baroja y Ramón Pérez de Ayala. Y también artistas como Ignacio Zuloaga, Santiago Rusiñol, Gustavo de Maeztu...

    En el año 1904 presenta en la Exposición Nacional de Bellas Artes tres obras que dan idea de la versatilidad de su pintura, que aún no ha hallado su estilo definitivo: Rosarillo, que sería premiada con medalla de tercera clase, en clave presimbolista;rosarillo Aceituneras de un estilo regionalista y naturalista, y Horas de Angustia, de un realismo crudo. Realiza las pinturas murales de la parroquia de la Asunción, en Porcuna (Jaen): La sagrada familia, La santa cena y La Asunción. Y un lienzo dedicado a San Juan Bautista. Obras que pinta siguiendo la orientación del barroco español y de la pintura de Tiziano. También en este año 1904, es nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Córdoba.

    Pinta, para el Círculo de la Amistad, grandes paneles murales que figuran las artes y letras, en una orientación puramente simbolista y prerrafaelista: La pintura, que con sus pinceles y paletas de colores quiere hallar el alma de los seres y los hechos. La música, que libera a las almas de sus ataduras. La literatura, que a través de palabra y ritmo evoca los más hondos significados. La escultura, que orgullosa esculpe en piedra, madera o metal la forma, eco de la idea según los pitagóricos. Canto de Amor, donde la luminosa diosa del amor guía a las almas con dulzura y El Genio y la Inspiración, que ve la estrella más allá del oleaje de la vida. Pinturas donde la alegoría y el símbolo van más allá de la cárcel del tiempo y de la crudeza de sus torturas. Abandona, aunque no del todo, el realismo “de lágrimas”. Y seguiría usando la pintura como denuncia social tal y como ocurre con los cuadros “Vividoras del Amor” y -más de veinte años después-  en “Nocturno”. Este primer cuadro, “Vividoras del Amor”, fue causa de una grave polémica al ser rechazado por “inmoral” en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906, junto a otros cuadros como Mal de amores, de hondo simbolismo. A la amiga, o La Niña del Barrio.

    Sigue el año 1907 sin encontrar su estilo definitivo; presenta varios lienzos “modernistas” en la Exposición del Círculo de Bellas Artes titulada “Pintores Independientes”: Bendición, Carmen y Maria Rosario y Soledad.

 

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Les remito esta informacion. Saludos.

Enviado por: Luis Navero - 29/1/2008

Julio Romero de Torres es el mejor pintor de Córdoba y del mundo. Viva Córdoba! os aconsejo que vayais a Córdoba porque es un lugar maravilloso.

Enviado por: paula - 24/5/2007


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