
ARTÍCULOS
En esta sección incluimos articulos variados sobre arte,
filosofía, poesía, ensayos, etc.
EL LOTO DE LOS GRANDES NÚMEROS
Autor: José Carlos
Fernández ©
“No
hay símbolo alguno antiguo que no tenga un significado profundo y
filosófico, cuya importancia y significación aumenta con su
antigüedad. Tal es el Loto. Es la flor consagrada a la Naturaleza y
a sus Dioses, y representa al Universo en lo abstracto y en lo concreto,
siendo el emblema de los poderes productivos, tanto de la Naturaleza Espiritual
como de la Física”.
La Doctrina Secreta Vol II. H.P.Blavatsky Cap. VIII “El loto como símbolo universal”. Pag. 147 Ed. Cárcamo.
Los
indos conocían este profundo significado del Loto y lo relacionaron
con:
1. Todo aquello que surge del Fuego y del Agua. En el calor y la humedad
se expanden los gérmenes de la naturaleza y con él aparecen
los nuevos brotes de la primavera. Pero también se refiere a todo
lo que nace de la Idea- Fuego- y de la Forma- Agua. Del Espíritu
y la Materia. Todo el Universo aparecía ante su filosófica
y poética mirada como un loto que es asiento del Dios Creador, Brahma.
2. La semilla espiritual en el Alma humana. Una semilla de un mundo celeste,
Fuego en una naturaleza de agua, la psique. Es por lo tanto símbolo
del Discípulo, aquel que hace crecer las semillas de verdad depositadas
en él por su Dios. El Discípulo, como el Loto, tiene las raíces
en el barro de la existencia ilusoria y manifestada, crece silenciosamente
a través de las corrientes astrales- de agua- donde nunca abre el
seno interno de su flor. El alma del Discípulo se abre sólo
a un mundo de ideas fuertes, bellas y elevadas. Y el don de su espíritu
vuelve a la fuente de donde surgió, “como la chispa que se
sume en la radiación universal”. Es también en el Loto
el aire quien percibe la tersura de sus pétalos y el fuego del Sol
quien besa su color.

Pero
no hablaremos de estos distintos significados que tanto la filosofía
hindú como la egipcia atribuyeron al loto. Tampoco a la Pureza, a
la sobriedad y rectitud, emblemas del sabio, con que los chinos lo relacionaron.
Tal y como nos cuenta Tcheu Tuen- Yi, la idea de pureza de que es símbolo
por no mancillarse en las aguas pantanosas en que habita, se une a la de
firmeza, por la rigidez de su tallo.. También en la alquimia china
es símbolo de la flor de oro, la perfección o resurrección
de la llama espiritual. Para los chinos, tal y como para los íberos
en sus cerámicas funerarias dice del tiempo y sus ciclos en los que
el alma abre y cierra alternativamente sus brazos. En China el tiempo pasado,
presente y futuro son en el loto el botón, la flor abierta y la semilla
derramada.
En
la India también figuró los siete centros energéticos
del ser humano, los chakras, ruedas que giran y entrelazan sus fibras de
luz y que se abren como lotos para abrazar la luz y vida que les llega del
sol.
Para
estas culturas, pues, el loto fue símbolo de la presencia de Dios
en la materia. El cielo en la tierra. “Soy como el loto, resplandezco
en la Pureza” dice el Iniciado egipcio. Y es que el loto tambien significa
el corazón sin mancha. Plegadas sus hojas la forma del loto nos recuerda
a la del corazón y a la pirámide, su imagen geométrica.
Ambos representan al Universo como morada de Dios. Y Plutarco, el sacerdote
de Apolo, dice haber aprendido de los sabios egipcios que el loto de hojas
redondeadas es el símbolo del Cosmos y el de hojas triangulares representa
a la Naturaleza y su orden piramidal.
¿Y
qué tiene esto que ver con los grandes números? ¿Y
a qué grandes números nos referimos?
Es que la filosofía y matemática hindú representó
los grandes números que nosotros dificultosamente pronunciamos por
imágenes de la naturaleza, símbolos. Y entre ellos el loto
tiene un valor excepcional.
La
matemática hindú trabaja, como occidental, con las potencias
de diez. Es herencia hindú el que para nombrar al 365 lo hagamos
(3x 10 elevado a 2 más 6 por diez elevado a uno más 5 por
diez elevado a cero 365= 3x10 + 6x10 + 5x109. Esta estructura decimal fue
vital para la filosofía pitagórica y para la Ciencia- Religión
egipcia, que lo relacionó con la Enéada de Heliópolis
que surge del Espacio puro o Nun- el cero matemático. Para los pitagóricos
los primeros arquetipos fueron los números, de donde surge la medida
o las relaciones entre los seres, o los seres que son relaciones entre Números.
Para los egipcios los primeros Dioses fueron estos 10 primeros números,
y todo aquello que no se ajustaba a ellos en sus medidas era progenie del
caos. Estos diez Números se perpetúan en series sin fin. Contamos
hasta 10 y hasta cien, diez veces diez y seguimos hasta mil, diez veces
diez veces diez. Pero son estos mismos diez números que danzán
y danzan. Y si bien es cierto que son los diez primeros números la
clave del edificio matemático que es la Naturaleza- estos primeros
números y sus sombras geométricas- también es cierto
que cada orden numérico tiene un significado cualitativo distinto.
Esto lo sabían bien los filósofos hindúes cuando dieron
un nombre, un significado y un símbolo distinto a cada potencia de
diez. Muchas veces estos nombres son para nosotros intraducibles o de un
significado ambigüo, como jaladhi- océano, que expresa el 10
elevado a 14; o kshobhya- Movimiento, que es el 10 elevado a 17, o parardha-
literalmente “más allá- mitad”, 10 elevado a 12,
y que se interpreta como la mitad del camino que lleva a la Eternidad; porque
la misma serpiente sin fin de la eternidad, Ananta da nombre al 10 elevado
a 13. Quizás las razones de llamar así a estos grandes números
sean razones encriptadas, y el hecho de que los signos del silabario sánscrito
se puedan leer también como números tenga mucho que ver con
ello. Recordemos que una de las preguntas más difíciles que
se le hace al Buda en el Lalita-Vishtara es que sepa nombrar los escalones
que nos llevan a lo infinitamente grande y a lo infinitamente pequeño.
Que ascienda hasta abarcar el universo y que descienda hasta nombrar, definir
y sujetar a la razón las interioridades del átomo. Recordemos
esta bella y antigua enseñanza en “Luz de Asia” del poeta
ingés Edwind Arnold (Doctrina Secreta de H.P.Blavatsky
pag. 721 Ed. Luis Cárcamo Vol III). Cuánto enseña
y cúanto encubre, tal es el poder del símbolo. En ella se
habla de la serie de las potencias de diez- aunque como cuenta de cien en
cien, se trata sólo de las potencias impares- hasta llegar hasta
asankhya, literalmente “lo innumerable”, o “lo que está
más allá de la razón”, que es “la cuenta
de todas las gotas de lluvia que, en diez mil años, caerían
a diario sobre el conjunto de los mundos”. Por estas gotas debe entenderse
los rayos de luz que durante este tiempo irradian infinitos mundos sobre
infinitos mundos, estrella a estrella. Se habla también –fácil,
en comparación con lo anterior- del número que permita contar
las estrellas de la noche, las gotas del oceano y aquel mediante el cual
los dioses calculan su porvenir y su pasado. Por este término de
asankhya también se entiende en el Bhagavad Gita- el manual de filosofía
esotérica hindú- la duración total de la vida de Brahma,
la friolera cantidad de 311. 040.000.000.000 años humanos, que dicen
de la duración del universo manifestado, en el que nacen, viven y
mueren los incontables mundos. Piénsese en la duración de
vida de nuestro sistema solar,según enseñan los científicos
y acéptese esta vida como un eslabón de una larga cadena de
diez mil y este número no parecerá tan increíble. Y
es que como afirman los comentarios a esta obra, aún esta cantidad
es Nada en el océano sin orillas de la Eternidad.
Los
lotos surgen en este Océano de Luz de la eternidad como crecidas
semillas de perfección divina. La Belleza, Armonía, Perfección
de lo Divino brota como un loto con raíces en el mundo manifestado.
Para la filosofía esotérica es el átomo un loto, perfecto
en su simplicidad, es un loto la estrella y es un loto un sistema solar
como el nuestro. Es un loto la galaxia y es un loto la inmaculada luz del
Universo. Lotos que abren y cierran sus pétalos en la eternidad.
Quizás sea esta la causa de porqué los filósofos hindúes
utilizan al loto para simbolizar varios de sus “grandes números”,
en cantidades para nosotros imposibles de imaginar. Si el loto resume en
sí lo divino de una vida, distinto será si quiere expresar
el latido y movimiento del átomo, de la galaxia o del Universo en
su totalidad, Uno-solo- uno de una serie infinita sin principio ni fin.Recordemos
que la iconografía hindú diferencia el simbolismo del loto
según su color, número de pétalos y según tenga
sus hojas plegadas en capullo, semiabiertas o totalmente abiertas a la luz.
Como la semilla del loto dibuja en sus pliegues la forma futura de sus pétalos,
representa el loto al número diez y a sus desarrollos, presentes
en geometría en el círculo y su diámetro vertical,
su símbolo.Pues para la filosofía esotérica, la vida
surge como surge la serie numérica del diez, y esta sigue el esquema
geométrico de un diámetro vertical que corta y polariza el
movimiento ininterrumpido de su circunferencia. Así el misterio del
10 es el misterio de la unidad en el seno de su circunstancia, imagen que
evoca a la del loto. Esto lo sabían los sabios hindúes cuando
llamaron a la Unidad, Mahi, “leche coagulada”, la infinita luz
estelar que alimenta la vida. Nacen las “unidades” de vida como
coagulaciones de esta Luz o Vida-Una, como lotos de inmaculada belleza.
De
los lotos, el más primitivo y de capital importancia es PADMA, el
loto rosa, símbolo de la pureza, de la más alta divinidad
y de la razón innata. Nombró al número mil por ser
el loto de mil pétalos- Sahasrasa- ,el trono de la Sabiduría,
el dios Vishnu. Pero también se convirtió en el nombre de
“mil millones” ( 10 elevado a 9), y más adelante en el
de 10 elevado a 14, incluso de 10 elevado a 29; y hasta del absolutamente
incomprensible 10 elevado a 119.
KUMUDA
es el loto blanco rosado, que nombra al número 10 elevado a 31 (
mil trillones) y al 10 elevado a 105.
UTPALA
es el loto azul entreabierto. En la filosofía hindú y budista
representa el triunfo del espíritu sobre los sentidos. Es la verdadera
victoria, y por lo tanto la flor del poder, la que representa a los grandes
Reyes y a los Iniciados. Es en Egipto esta flor en capullo el cetro Sejem,
cetro de fuerza, poder, y autoridad, asociada a Anubis, a Osiris y a Sejkmet,
la diosa leona; cuyo nombre, “la poderosa”, es la forma femenina
de este cetro, que aparece portando como Señora que es del Loto.
En el Libro de los Muertos ( Himno 179) está escrito “Soy el
desmelenado que surge de su propio Sejem”, es la imagen del que despierta
y abre todos sus poderes interiores como el loto azul entreabre sus pétalos.
Es el mismo Loto Azul a que se refieren los antiquísimos textos tibetanos
que recopiló H. P. Blavatsky en su inmortal “Doctrina Secreta”:
“Los Reyes de la Luz han partido indignados. Los pecados de los hombres
se han hecho tan negros que la Tierra se estremece en su agonía...Las
azuladas sedes permanecen vacías. ¿Quiénes entre las
morenas, quiénes entre las rojas ni aún entre las negras,
puede ocupar las Sedes de los Benditos, las Sedes de la Sabiduría
y de la Piedad? ¿Quién puede asumir la Flor del Poder, la
Planta del dorado Tallo y de la Flor Azul?” . En la matemática
hindú nombra al 10 elevado a 25
PUNDARIKA es el loto blanco de ocho pétalos, símbolo de la perfección mental y espiritual. Este loto tiene tantos pétalos como las ocho direcciones del espacio, los ocho puntos cardinales o los ocho elefantes de la cosmogonía hindú. Nombra al elefante que vigila el horizonte sudeste del universo para el dios del fuego Agni. Matemáticamente es el 10 elevado a 27 e incluso a 112.
Lotos,
tales son los lotos de los grandes números, el espíritu encarnado
agitándose en el átomo, en el Sol y en el Mundo, invocando
como potencias de diez que son la luz divina en senos cada vez más
y más grandes. Si nuestra mente se abriera como un loto a la luz,
quizás pudiera entender el enigma de los lotos de los grandes números.