Los patios constituyen uno de los mayores atractivos culturales y turísticos con que cuenta la ciudad de Córdoba. Profundamente arraigado en las constumbres populares, este exponente, común en la arquitectura andaluza en general, tiene su origen en épocas remotas. Una herencia que ha perdurado en el tiempo hasta nuestros días.
La arquitectura de la Córdoba romana contaba ya con la presencia del patio como elemento principal dentro de sus casas. Las viviendas solían ser edificios de una sola planta. El acceso a la misma se realizaba a través de un pasillo de entrada denominado fauces. La domus itálica, o casa de los inicios de la República, que a la calle mostraba un muro ciego y macizo, ordenaba sus estancias o cubiculas en torno al atrium, el equivalente al patio actual, un espacio a cielo abierto en cuyo interior se ubicaba el impluvium o estanque central que recogía el agua de la lluvia. El centro del patio estaba reservado para el hogar. Para el romano así como para el griego, el hogar era de vital importancia; en cada casa había siempre ceniza y carbones encendidos, era una obligación sabrada conservar el fuego día y noche. El hogar era visto como un dios bienhechor que conservava la vida del hombre y enriquecía a la familia. Un dios que lo alimentaba con sus dones.
En Al-Andalus, la viviendas estaba dotadas de un austero exterior, sobrios muros y balcones ornamentados con tupidas celosías que aislaban el interior de miradas curiosas. La casa andalusí simulaba, de esta manera, ser un cofre que encerraba un pequeño universo en su interior, reservado tan sólo a los poco privilegiados a los que les era permitido cruzar el zagúan de entrada. Las casas podían en su interior ser de un gran lujo, regufio de paz y confort, muy lejos de lo que habitualmente por aquella época era lo usual en otros lugares de Europa. Organizadas en torno a un patio, las alcobas, salones y la cocina se abrían a este espacio y se distribuían tambien alrededor de la galería superior. Si la familia se lo podía permitir, era habitual ubicar en el patio una alberca o al menos un pozo, puesto que el agua era elemente indispensable en la cultura andalusí.
El patio se convertía, de manera casi obligatoria, en lugar de encuentro y reuniones. sus innegables características, el agua de la fuente brotando sin descanso, el perfume de las flores, la luz que invade el recinto o la belleza de las yeserías que ornamentan las paredes, estaban destinadas a exaltar los sentidos y hacían del patio el lugar idóneo donde pasar las calurosas veladas que asolan las noches cordobesas.
Hoy en día podemos encontrar, en los barrios más tradicionales, como el de San Agustín, San Basilio o Santa marina, casas que guardan celosamente la mismas estructura de aquellas otras antecesoras en el tiempo, de quienes heredaron sus características. Casas donde el patio es el núcleo central en torno al cual se desarrolla la vida y se perpetuan las constumbres. Un tesoro de luz y colo que engalana las noches de primavera con el aroma y el misterio que desprenden sus flores.
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me dijeron que los patios eran miy feos,pero despues de ver la explicacion no cre en esas personas.
la primera vez que vi la casa andalusi de cordoba,crei que estaba en la casa de las mil y una noche,me costo tiempo quitarmela de la cabeza. ¡¡ maravillosa¡¡. el articulo se queda corto con todo lo que puedes ver y sentir en la casas de cordoba.
Me parecio muy bueno, soy una estudiante de arquitectura y busco casa solariega o casa patio en Andalucia, si me ayudan un poco con informacion se lo agradeceria.
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