miércoles, 14 de mayo de 2008               Asociación Cultural Nueva Acrópolis en Córdoba                                    Actualización semanal  
 Inicio
 ¿Quienes somos?
 ¿Donde estamos?
 Actividades
 Biblioteca
 Taller de teatro
 Taller de artesanía
 Córdoba Omeya
 Artículos
 Expediciones
 ¿Conoces Córdoba?
 Cursos y Seminarios
 El enigma filosófico
 Enlaces y sedes
 Contactar
 Nueva Acrópolis.es
 Nueva Acrópolis.org
 BUSCADOR
 Mapa de la web

© Nueva Acrópolis 2004
Optimizado para Internet Explorer y 800x600


Envíanos un email

Córdoba Omeya

Medina Azahara    |   El Reinado   |    La Corte   |    Las Batallas   |    Los Personajes

La corte de Abderraman III Al Nasir

Autor: José Carlos Fernández ©

EL REINADO

     La mano extendida abierta otorgando su bendición sobre 49 años solares de reinado. Los primeros, del 912 al 940 purificando sus tierras a través de la conquista. Sofocando rebeliones en todos los reinos atrincherados en sus privilegios de sangre pues "juez de los enemigos de Dios, fluye la muerte del filo de su espada"
3: Combatiendo, inexorable, a los seguidores de Banu Hafsun, en lo que son hitos de su avance, insaciable como el fuego. Bobastro, Mérida, Badajoz, Toledo, Zaragoza y tantas otras fortalezas se rinden o caen. Y él es clemente con quienes no se obcecan. A los mismos que combate, después de haberlos vencido, los repone en su puesto de gobernantes; pero ahora a su servicio, que es el servicio de un estado unido y sin fronteras, de grata mirada al ojo de Allah. Afirma Ibn Hayan: "No quedó ningún desobediente, sino que a todos guardaba con su báculo, cumpliendo en ellos su sentencia. Convino entonces que regresara a su capital y se arrellanara en su trono, al habérsele enderezado el gobierno en todo al- Ándalus y estar reparada su rotura". El poeta Ahmad lo compara a Salomón por su sabiduría y a Alejandro en su espíritu de conquista. Ibn Hayyan: Nunca anteriormente se había oído que ningún rey del mundo hiciera tales conquistas en una sola campaña".

     Del 940 al 961 extendiendo aún más sus conquistas por el norte de Africa. No le fue difícil convencer a sus bereberes que él era el predestinado por los vaticinios; pero tuvo que combatir fieramente, califa a califa, haciendo capitular y saqueando Túnez. Y reformando la administración, haciéndola pura, transparente e impecable. De él cantó el poeta.

"la unión del Estado rehízo, de él arranco los velos de tinieblas.
El reino que destrozado estaba reparó, firmes y seguras quedaron sus bases" (...)

"Con su luz amaneció el país, corrupción y desorden acabaron. Tras un tiempo en que la hipocresía dominaba, tras imperar rebeldes y contumaces"