EL REINADO
La
mano extendida abierta otorgando su bendición sobre 49 años
solares de reinado. Los
primeros,
del 912 al 940 purificando sus tierras a través de la conquista. Sofocando
rebeliones en todos los reinos atrincherados en sus privilegios de sangre
pues "juez de los enemigos de Dios, fluye la muerte del filo de su espada"
3:
Combatiendo, inexorable, a los seguidores de Banu Hafsun, en lo que son hitos
de su avance, insaciable como el fuego. Bobastro, Mérida, Badajoz,
Toledo, Zaragoza y tantas otras fortalezas se rinden o caen. Y él es
clemente con quienes no se obcecan. A los mismos que combate, después
de haberlos vencido, los repone en su puesto de gobernantes; pero ahora a
su servicio, que es el servicio de un estado unido y sin fronteras, de grata
mirada al ojo de Allah. Afirma Ibn Hayan: "No quedó ningún
desobediente, sino que a todos guardaba con su báculo, cumpliendo en
ellos su sentencia. Convino entonces que regresara a su capital y se arrellanara
en su trono, al habérsele enderezado el gobierno en todo al- Ándalus
y estar reparada su rotura". El poeta Ahmad lo compara a Salomón
por su sabiduría y a Alejandro en su espíritu de conquista.
Ibn Hayyan: Nunca anteriormente se había oído que ningún
rey del mundo hiciera tales conquistas en una sola campaña".
Del
940 al 961 extendiendo aún más sus conquistas por el norte de
Africa. No le fue difícil convencer a sus bereberes que él era
el predestinado por los vaticinios; pero tuvo que combatir fieramente, califa
a califa, haciendo capitular y saqueando Túnez. Y reformando la administración,
haciéndola pura, transparente e impecable. De él cantó
el poeta.
"la unión del Estado rehízo,
de él arranco los velos de tinieblas.
El reino que destrozado estaba reparó, firmes y seguras quedaron sus
bases" (...)
"Con su luz amaneció el
país, corrupción y desorden acabaron. Tras un tiempo en que
la hipocresía dominaba, tras imperar rebeldes y contumaces"