
ENCINAS REALES
Al sur de la provincia de Córdoba, por la zona que linda con la provincia de Málaga, se levanta Encinas Reales, a 4 kilómetros de Benamejí. La localidad actúa de puerta meridional de la Subbética, canalizando la ruta de Córdoba a la Costa del Sol. Constituyéndose de esta forma, en una de las travesías más frecuentadas llegado el verano. El municipio trata de recuperar en la actualidad esa vieja tradición de colgar macetas en las fachadas de las casas, que llevó al pueblo a recibir premios de embellecimiento y que tan agradable y floreado hacían el paseo. Distinguiéndose este hecho como el elemento más característico de su arquitectura.
Historia
Encinas Reales es un municipio joven que nació como tal en 1836, cuando se emancipó de Lucena. Sin embargo, sus orígenes se remontan al siglo XVII, y restos romanos hallados en Las Mersillas nos hablan de su remoto pasado. Así, las casas empezaron a amontonarse en su actual enclave hacia principios del siglo XVII, siendo los primeros habitantes de Encinas Reales agricultores lucentinos que venían a trabajar los campos de los duques de Medinaceli para que así los habitantes de la nueva aldea no tuviesen que ir a Lucena a cumplir con la Santa Madre Iglesia. Lentas debieron ser las obras, pues no se concluyeron hasta 1814, casi dos siglos después de iniciadas. En los parajes hubo encinas antiguamente, de ahí el nombre, pero el primitivo fue 'Encinas Ralas', que da a entender que estos árboles estaban muy separados o ralos. La razón de este aspecto tan disperso se debe a las continuas talas de esos núcleos de encinas durante las guerras de los cristianos contra los musulmanes del Reino de Granada. Con el tiempo, el adjetivo se fue metamorfoseando hasta convertirse en el 'Reales' actual, que concede a la villa más alcurnia e importancia y con el que se relaciona una leyenda que cuenta cómo doña Isabel la Católica, yendo de viaje, descansó a la sombra de unas grandes encinas que allí había.
Monumentos
Parroquia de Nuestra Señora de la Expectación.
Iglesia de 1814 de estilo neoclásico mandada construir por el duque
de Medinaceli.
Ermita del Calvario. Templo barroco del siglo XVIII con bóveda decorada
con yesería policromada en muy buen estado de conservación.
Destaca su retablo mayor y algunas obras pictóricas. En la imaginería
sobresale un Ecce Homo, conocido como Jesús de las Penas, siendo el
patrón de los encinarealeños.
Gastronomía
Platos: Bolitos al palomar (masa rellena de
carne), solomillos al gran señor.
Vinos y licores: Arresoli (anís seco y café)
Dulces: Gachas de café, pestiños, flores de leche y pastelitos
de gloria.
Fiestas
Fiestas de San Miguel. Celebradas a finales
del mes de septiembre.
Semana Santa.
Turismo
Aldea de Vadofresno. Plantea interesantes
vistas sobre el río Genil, en un punto ya muy próximo al gran
embalse de Iznájar.