
ESPIEL
En el valle de las Bellotas, se llega a Espiel por la carretera N-432. La población se levanta sobre la ladera de una colina a 50 kilómetros de la capital.
Historia
En época romana estuvo asentada aquí la población de Siciliana, quedando restos de su asentamiento como monedas o sepulcros. Tras la Reconquista pasó a pertenecer al señorío de Córdoba, y ya en el año 1546 Pedro Sánchez de Sepúlveda ganó una provisión para que la villa tuviese alcalde, alguacil y escribano. De ese modo se evitaban las molestias originadas a sus vecinos cuando tenían que ir a Villanueva para sus negocios y otorgamientos de escrituras. En el siglo XVII fue comprada por don Juan Jiménez de Góngora, luego marqués de Almodóvar de Trasserra. Los vecinos espeleños dan crédito a la tradición de que el pueblo se remonta en sus inicios a unas chozas (hechas por unos cabreros en los actuales asentamientos de la villa), las que después se convirtieron en casas que se fueron amontonando poco a poco, aunque no se precisa en qué momento. Este territorio estuvo en la antigüedad muy poblado de aldeas, contándose además los asentamientos de algunos célebres monasterios de cuyos edificios se conocen aún las ruinas, parte de las cuales pertenecen al término de Villaviciosa. Pero, sin duda alguna, el hallazgo más singular de los llevado a cabo en Espiel es el de la campana del abad Samson, descubierto en un pozo de esta localidad. Hoy se guarda en el Museo Arqueológico de Córdoba y está considerada como la más antigua del país.
Monumentos
Iglesia de San Sebastián. Pequeña iglesia reedificada en el siglo XVI y ampliada posteriormente en 1770.
Gastronomía
Platos: Fritura de ancas de rana, Carne de liebre y hornazo (pan, chorizo, jamón, carne de lomo adobada y huevos cocidos).
Fiestas
Fiestas de la Virgen de la Estrella. Fiestas
patronales celebradas en abril con una romería.
Feria. Se celebra en el mes de agosto.
Turismo
Fuente Agria. Es un balneario de aguas
medicinales.