
OBEJO
Llegando a Obejo se disfruta de un hermoso paisaje bañado por las aguas del Guadalbarbo. El pueblo está asentado sobre la loma de un cerro rodeado de otros aún más altos. El nombre de esta villa deriva de las ovejas que, sin duda, desde siempre han pastado en sus valles.
Historia
Su origen es remoto, aunque no se tiene certeza de quienes fueron sus primeros pobladores. Parece probable que sus fundadores quisieran ocultarse, al escoger lugar tan apartado de todo comercio y comunicación. El nombre de esta villa deriva de las ovejas que, sin duda, desde siempre han pastado en sus valles. Además, se cuenta que al reconquistar Córdoba Fernando III El Santo, sus huestes no descubrieron Obejo hasta pasado algún tiempo, tomando su fortaleza, de la que subsisten muy escasos restos. Debido a su aislamiento quedó olvidado durante la reconquista hasta algún tiempo después de la toma de Córdoba.
Monumentos
Parroquia de San Antonio Abad. Templo del siglo
XIII situada en la parte más alta del pueblo. Recoleta y reformada,
que aún guarda atributos arquitectónicos que dan fe de su antigüedad.
Castillo. Sólo quedan algunos restos cerca de la parroquia.
Gastronomía
Platos: Escabeche de carne.
Dulces: Buñuelos de San Benito.
Fiestas
Danza de las espadas. Se baila en honor de San
Benito el día 21 de marzo.
San Antonio Abad. El ida 17 de enero.
Feria de San Benito. Del 11 al 14 de julio.
Turismo
Camino de la finca Calderín.
Cuyo paraje culminante es el llamado 'Salto del Cabreo'. Márgenes de
los ríos Guadalbarbo y Cuzna.