En Córdoba realiza su actividad desde hace 28 años, y durante ese tiempo han sido miles las actividades culturales y las personas que han asistido a nuestros actos. Estas actividades pasan por conferencias, teatro, recitales de poesía, ciclos monográficos sobre Andalucía, etc.
Es dificil, muy dificil hacer un resumen de veintiocho años de trabajo al servicio del librepensamiento y de la filosofía. Veintiocho años en definitiva al servicio de esta ciudad, tan maravillosa como impregnada de evocaciones históricas.
El 9 de septiembre de 1974 el profesor Jorge A. Livraga, Fundador de la Organización Internacional Nueva Acrópolis, imparte una conferencia con el título "Posición de la juventud ante el siglo XX", en la Sala Céspedes del Círculo de la Amistad. Y dos meses después, la actual Directora Internacional, la Profesora Delia Steimberg Guzmán bucea en las raíces históricas de Córdoba y desarrolla, el 11 de Noviembre, la conferencia, "Augusto, el destino de un emperador". Estas dos actividades pueden considerarse el inicio de la andadura de esta Escuela de Filosofía en la ciudad de Córdoba.
Dos pioneros, Julio Cesar Bianquet e Isabel Suita son los primeros directores de esta asociación cultural en esta ciudad. Y pronto decenas de simpatizantes se unen a esta aventura filosófica que se sumerge en lo cultural buscando el hilo de unión de lo permanente, de lo profundamente humano. Al decir de Platón, de lo Bueno, o Bello, lo Verdadero y lo Justo, que como un corazón de Fuego, permiten el renacimiento del hombre en los distintos momentos históricos, un hilo de Ariadna que permita orientarse en el laberinto y caos de la historia en crisis.
Son cientos y cientos de actividades. Conferencias sobre los más variados temas, recitales de poesía, interpretaciones teatrales, viajes de investigación de las antiguas civilizaciones,recitales y audiciones musicales, cineforum, exposiciones artísticas, ciclos monográficos sobre Andalucía y en contra del racismo y del materialismo que socaban la dignidad humana, seminarios y congresos y un largo etcétera.
Y siempre buscando el corazón filosófico, esto es, de amor a la sabiduría, que palpita dando vida a la verdadera cultura. Somos concientes que todo renacimiento cultural se ha gestado buscando las raíces de una sabiduría que irradie su luz más allá de las vicisitudes del tiempo y del espacio. La misma luz que hallamos en las enseñanzas de los sabios de todos los tiempos y lugares. Las enseñanzas de Confucio, Platón, Ptahotep, Vyasa, el Inca Pachacutec, Giordano Bruno, y un largo etcétera son patrimonio vivo de la humanidad. Los clásicos de verdad son aquellos que han superado la prueba de siglos y milenios, y sus enseñanzas una llama siempre viva esperando nuevos corazones en que arder.
No ha sido fácil, desde luego, mantener encendida esta llama de amor a la sabiduría, pero también nosotros hemos superado la prueba del tiempo. Y en nosotros sigue llameando esta inquietud de conocimiento. Ya enseñaron los egipcios que el alma del conocimiento renueva el corazón y vence al tiempo. El que siempre quiere saber es como un niño, que en su pureza, no permite que el tiempo le consuma, sino que más bien le obliga a que le entregue los secretos que guarda.