Dentro
de nuestra búsqueda filosófica vamos a detenernos a recoger
una parte de nosotros mismos:el Teatro.
Hoy
día se percibe el Teatro como una ficción entre realidad y fantasía.
Sin embargo, los antiguos griegos afirmaban que el Teatro es una Realidad
sin limitaciones de Espacio ni de Tiempo, una creación que es humana
tan sólo en las formas.
El
Teatro Clásico tiene, en su esencia, algo de místico, pues su
principal finalidad es conseguir que el espectador salga de manera diferente
a como entró, busca penetrar el sentido de la Vida. Sería, de
alguna manera, una especie de teatro alquímico que produce una transmutación
interior en el espectador.
En
el año 1979 se constituye el Grupo de Teatro y Poesía
Azahara y desde entonces ha sido continua su actividad, dedicándose
a recorrer distintas ciudades de la geografía española con sus
recitales poéticos. En una apuesta por el teatro clásico, este
grupo ha llevado a escena conocidos mitos de la antigüedad, con el propósito
de acercar al público el pensamiento y la cultura de la Grecia clásica.
Cuidados textos y una original combinación de luces y sonido proporcionaron
al espectador un ambiente acogedor e impactante al mismo tiempo, que le impedía
quedar indiferente a la representación.
"El
artista debe ser un verdadero oficiante, un intérprete de la Naturaleza,
un hábil mediador entre las Ideas Perfectas y los hombres. Esa es su
misión: despertar el alma de sus observadores, y no sólo su
admiración".
Esta
palabras de la Directora Internacional de Nueva Acrópolis, Delia Steinberg
Guzmán, reflejan a la perfección la idea que anima a nuestro
grupo. Pretendemos recuperar la propiedad transmutadora del Arte, acercar
al Hombre a las ideas Arquetípicas, recuperar las raíces y los
elementos sagrados, intentar hacer otra vez un teatro de la vida, un teatro
para vivir, donde los seres humanos nos sintamos en parte espectadores, en
parte actores, y poder recuperar así el sentido de nuestra propia identidad
como nos cuentan que hicieron aquellos hombres que nos precedieron.