El hermafrodita de Almedinilla

El susurro de un sueño. Dormir, dormir, dormir, dulcemente, fue la medicina, quizás, de aquellos que se acercaban a la Villa Romana de Almedinilla. No se sabe si esta villa era la de un romano cultor del viejo dios Hipnos, una villa donde todas las imágenes sugieren la indefinición y el descanso de los sueños. O por el contrario se trataba de un santuario y centro de salud, un lugar donde las almas apesadumbradas por el dolor -que es condición de la existencia- pudieran reestablecer el equilibrio y de nuevo sentir en sí las corrientes de alegría, que también son […]